miércoles, enero 25, 2006

Renfe: el viaje a ninguna parte (III)

Seguimos con Renfe pero variamos el repertorio:

Noche del 19 al 20 de enero, estación de tren de Burgos (Castilla y León - España). Son las 02h15 de la madrugada y acabo de comerme 08h15 de tren desde Coruña (en coche se tardan 4h30). Estamos unas 15 personas en la estación esperando el tren de las 03h17 en provenencia de Madrid hacía Irún-Hendaya. Está anunciado con 15 minutos de retraso.

Decido tumbarme en el banco, con el bolso de almohada y los pies colgando fuera. Morfea ya me tenía casi en brazos cuando una voz fuerte me sacude y sobresalto "Levantese, está prohibido estar tumbado" Me levanto, me indigno, protesto. Era un seguratas de Prosegur el cual responde a mi indignación: "¿Quiere que le de clases de educación? Quiere salir afuera?" Me aguanto de contestarle que sería dificil "salir adentro" y me siento no sin antes reprocharle su extraña manera de atender a los clientes y de solucionar los problemas.
Al los 30 segundos, alterado por el trato recibido, me levanto hacía la taquilla y pido la hoja de reclamación. Se acerca el cow-boy y sus 2 compañeros de trabajo. Forman un semi-cículo alrededor mío. El tono de la conversación sube. Me repiten 5 veces que está prohibido tumbarse y que si no me gustan las reglas, que escriba al gobierno. Les repito 5 veces que las reglas no incluyen ni la mala educación ni la agresividad. El cow-boy se me pega en plan oficial militar gritando a la cara de un subalterne en una peli yanqui. Tengo la sensación de que lo único que esperan es que lo empuje un poco hacía atrás para poder pegarme unos porrazos pretextando una agresión mía. No caigo en la trampa y le repito 3 veces que guardé tanto las formas como las distancias. Después de haber sobreentendido que quizás me haya enfadado con mi mujer (¿?), se alejan, me parece que bastante decepcionados de no haber podido usar sus "modales".

Conclusión: Nuestra seguridad está quizás en buenas manos. Pero no en buenos cerebros.


Edit 26-ene-06: Hoy mismo me manda otro encargado de seguridad de Hacienda en Coruña poner mi maletín en la mesa con las llaves y el teléfono. Usa el imperativo a secas y un tono de sargento. Le digo que con un "por favor" las cosas irían mejor. Su respuesta no tiene desperdicio: "Tengo que decir muchas cosas a lo largo del día, no tengo sitio/tiempo (no me acuerdo el término exacto empleado) para más palabras"
-->Pregunto: ¿Son todos así o los atraigo?