miércoles, septiembre 07, 2005

Convicciones vs. certitudes; ser una puta de lujo

Siempre me ha gustado el “meta-debate”, es decir, el debate sobre el debate. A nadie se le ocurriría jugar a un juego sin conocer antes las reglas pero todos debatimos con todos sin que se haya establecido antes un mínimo de convenciones. En todo caso, pensamos que las simples leyes de cortesía y respeto son suficientes (aunque, como hacemos con todas las reglas, nos las saltemos a la primera. Sí, yo también.) Después, nos llenamos la boca de “libertad de expresión” pero en realidad, nos estamos refiriendo a “derecho a decir lo que nos sale del… [auto completar]” de manera que “los intercambio de opiniones” son como el rollerball (mítica película) en el que todo vale, incluido el puñetazo verbal.

Pero más sutil e más dañino aún (no me escuece cuando me ladran los perros) son las falacias argumentales; hay una serie de ellas, además de otros recursos retóricos, que me irritan de sobre manera como por ejemplo ser acusado de, cito, “tener demasiadas convicciones” o, más de lo mismo pero peor expresado, “creer que tengo siempre razón”

Pues sí. Tengo un montón de convicciones. Y aspiro a tener más incluso. Aspiro a solucionar mis dudas y convertirlas en convicciones. Incluso aspiro a convertir muchas de mis convicciones actuales en otras convicciones, y probablemente algunas de ellas radicalmente opuestas a las anteriores (como me ocurrió hace poco con la cultura libre). Aspiro tanto... que no me queda tiempo ni pa' planchar XD.

La higiene mental necesita una cosa: que uno haya cambiado muchas veces de opinión a lo largo de su vida. Y sobre multitud de temas. Me recuerda al Problema de Monthy Hall en el que había que cambiar de puerta porque era casi imposible que hubiéramos acertado a la primera; lo mismo pasa con las opiniones, que uno no puede estar en lo cierto la primera vez que aborda en solitario un tema concreto. Pero eso no implica estar dispuesto a "prostituir su cabeza por 4 duros”; hay que ser una puta de lujo. No se puede cambiar de opinión como uno cambia de compañía de teléfono, por una o dos ofertas atractivas (cuando en el fondo, se esconde más lo mismo). No. Primero, se necesita rebatir su anterior convicción y segundo, sentirse capaz de defender en un futuro lo que le están explicando. Es la única manera de adoptar/alojar una nueva convicción la cuál será, por pura lógica, más fuerte (asentida y asentada) que la anterior.

Lo que no se puede tener, salvo contadas excepciones, son certitudes; uno no puede estar seguro de estar en lo cierto. Sólo puede estar convencido de lo que dice: “estoy seguro de que ningún dios existe porque...”. Pues no, porque no tienes pruebas ni las tendrás nunca. “Estoy convencido de que ningún dios existe porque tal y tal”. Pues sí, creo que tienes razón ya que tus argumento son muy buenos/convincentes.
[Ojo, me estoy refiriendo a debates sobre opiniones, no sobre el estado del arte de alguna ciencia 'exacta' en cuyo caso las certitudes han de ser.]

Y aunque parezca paradójico, creo que la mezcla ideal consiste en una total ausencia de certitud combinada con un alto grado de convicción. ¿Ustedes que prefieren? Lo que hay detrás de una puerta ;-) siempre cerrada a cal y canto después de la primera entrega o la puerta que se abre siempre que, y sólo cuando, vienen a aportar algo valioso (según la lógica subjetividad del dueño de dicha sala ;-)) Creo que esta permeabilidad mental combinado con un buen filtro (modelo único compuesto de una mezcla de genética y educación. Aún no se conoce con exactitud la proporción de cada una.) es decisivo para la salud/calidad de nuestras opiniones.

Yo sigo convencido de lo que digo. También estoy convencido de lo escrito aquí. Pero no tengo ni puñetera idea sí estoy o no en lo cierto. Y me da igual. Porque si estoy en lo cierto nunca lo sabré, y si no lo estoy, lo sabré porque alguien me habrá convencido de lo contrario… con lo cual volveré a estar en las mismas.

PD1: Perdonad el título un poco 'comercial' ;-)
PD2: Más sobre "opiniones" aquí


Edit 02-feb-06: Todo lo dicho aquí, lo expresa mucho mejor Félix Ovejero Lucas en su artículo "El dogmatismo de la flexibilidad" cuando dice, entre otras muchas cosas, que "Lo que nos interesa no es mantener nuestras opiniones, sino mantener opiniones correctas."