domingo, noviembre 26, 2006

En Hacienda, somos todos... unos pringaos

Este blog va por mal camino :-); me estoy revolviendo en la denuncia cuando la apetencia original era la diarrea mental albóndiga cerebral. Ahora bien, que haya aquí una mayoría de protestas puede no deberse a un exceso de ellas sino a una carencia de lo otro. Y además, es muy improbable que deje de protestar por una cuestión de principios: "el que calla otorga" con lo cual "tenemos y tendremos la administración (*) que nos merecemos/merezcamos".

(*) sustituid administración por la entidad de su gusto.


Al grano: Lunes por la mañana en Hacienda C/ Comandante Fontanes en Coruña. Cojo mi número de espera, me quedo agradablemente sorprendido por lo vacío que está el lugar y redoblo de alegría cuando, con mi 42 en la mano, descubro en el panel de información que se está atendiendo al 41. Busco la mencionada mesa 4 de la mirada y descubro el siguiente panorama:
El 41 no se había presentado (aparece el 40 también en el panel informativo) con lo cual la funcionaria pública decidió que esto le otorgaba derecho a gastar el tiempo con unos minutos de charla privada. Primero a 3, después a 2 cuando a uno de sus compañeros se le dio por ir a trabajar (¡pobre!):
A este nivel (varios minutos), ya no se trataba de un recado (¡tampoco vamos a prohibir a los funcionarios hablar entre ellos durante las horas de trabajo!) sino de una charla distendida. Mientras tanto, el 43 había llegado. La funcionaria no mostraba ninguna prisa en terminar su animada conversación: no tenía ninguno de estos gestos (mano sobre la mesa preparada para girar de nuevo la silla, miradas furtivas hacía la sala de espera,...) que demuestran sentimiento de culpa y/o preocupación por volver a atender su trabajo y terminar la conversación. Todo lo contrario pues se le veía confortablemente colocada en plan "esto va para rato".

Tuve entonces que elegir entre privilegiar el reportaje y comprobar hasta donde (en minutos) alcanzaba la poca vergüenza profesional de esta persona, o cortar el experimento para no perder más tiempo. La sangre me hervía así que opté por presentarme delante ella y pedirle - con enfado pero sin malos modales - que se dedicase a atendernos en lugar de charlar.
Os dejo elegir entre las siguientes opciones cuál creéis que fue su reacción:
  1. Contestarme que no tenía ningún número por atender.
  2. Replicar que estaba hablando con compañeros de trabajo
  3. Objetar que llevaba muy poco tiempo hablando
  4. Reprocharme que tenía otra mesas para ser atendido
  5. Disculparse con mal humor
  6. Mandar a una compañera más novel a atenderme
  7. Seguir hablando con su colega

Respuesta correcta (pasa el ratón por encima del espacio vacío a continuación para leerla): Las 7 son verdaderas, en el orden mencionado, después de los correspondientes desmentidos míos. La 6 y la 7 ocurrieron tal cual: llamó a dicha "compañera" (si se le puede llamar así por que no veo dónde está el compañerismo) y le mandó atenderme en la mesa vecina... para poder seguir tranquilamente con su charla.

No me cansaré de repetirlo: el error es humano. Charlar en lugar de trabajar es el "delito" más común del mundo laboral; lo realmente patético, vergonzoso y sobre todo inaceptable son las excusas con la que uno pretende justificar su error. Mientras que un sencillo ["Lo siento, no me dí cuenta" + una sonrisa + "X, hablamos al salir"] hubiera resuelto el asunto, cada una de las 7 respuestas anteriormente mencionadas es tan increíble que consiste en tomar a su interlocutor por un gilipollas si realmente piensa que se la va a tragar.
Hay muchas maneras de insultar, algunas más subversivas que otras: con las respuestas y actitud de esta funcionaria, me he sentido insultado.

P.D.: ¿Es arriesgado meterse con los de Hacienda? No lo sé y me da igual: si bien soy fácil de identificar pues un Puto Gabacho llamado Greg sólo hay uno en Coruña y mi empresa está enlazada en la barra lateral de este blog, alguna ventaja tiene que tener que tus amigos te lleven años llamando cretino por declarar y pagar hasta el ultimo céntimo.
Aunque si cae una inspección, prometo contarlo ;-)

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