martes, junio 21, 2005

¿Proteger a los niños de qué? De quién?

Mexa e din que chove (Mea y dice que llueve): Me parece la formula más adecuada para calificar a la gente de hoy en día que, a la manera de McCarthy, se inventan un demonio (las parejas homosexuales en este caso) para después pedirnos a los demás que protejamos a los niños de dicho invento.

Preliminar: Que conste que cuando hablamos de derecho a la adopción, hablamos del derecho del niño a tener una familia, no del derecho de los padres a tener un hijo.

El único motivo que veo por el que alguien se pueda oponer a la adopción de un niño por una pareja homosexual, es porque cree que estará mejor en un orfanato que con esta pareja. Bien es cierto que algunos se refugian en el argumento de que estaría mejor con una pareja heterosexual, este es un argumento completamente absurdo como se demuestra a continuación pero que de todas formas ni siquiera valdría ya que que el número de niños por adoptar es ampliamente superior (sí sí, a pesar de la espera) al de parejas dispuestas a adoptar.

Los motivos esgrimidos suelen ser:
El niño o la niña acabará siendo homosexual. Aunque los estudios hechos sobre el tema demuestran lo contrario, pregunto de todas maneras: ¿Y qué? ¿No habíamos quedado en que ser homosexual (ya) no era una tara?
El niño o la niña sufrirá mucho, sobre todo en el colegio cuando menos sabe defenderse. No lo niego; No hay nada más cruel que los niños entre ellos. ¿Pero la solución consiste en castigar a un niño (sin familia) y a una pareja (sin derecho a poder adoptar) o en educar a los demás niños en contra de la discriminación? ¿Tienen que pagar justos por pecadores?
Seamos razonables y dejemos de tachar de la lista de posibles padres adoptivos a una pareja por el simple hecho de ser homosexual. Además de cometer una tremenda injusticia hacía ellos, que sepáis que ni siquiera vale el argumento de “querer proteger al niño” ya que lo único que hacéis es dejarlo sin oportunidad de adopción.

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Anexo: Limpia en tu casa antes de mandar barrer en la de los demás.

Hay una cosa que no acepta medias tintas: Existe una organización religiosa que pretende llevar el estandarte de la defensa de la familia, y a través de ello, de la defensa de los niños. Además de que nadie puede otorgarse el monopolio de la defensa del menor, no me parece muy adecuado que pretenda hacerlo una organización cuyos miembros han sido declarados culpables en numerosas ocasiones de pederastia, y cuyos superiores se empeñan más en tapar los escándalos que en destapar sus ‘ovejas negras’ (ver).