sábado, marzo 25, 2006

Tags vs. Carpetas

Hace poco recibí un correo de mi amigo Luis. En medio de chistes verdes me comentaba algunos datos del proyecto en el que estamos trabajando, ya que Luis también es compañero de trabajo. En mi viejo Outlook tengo, nada muy original, 2 carpetas llamadas una personal y la otra profesional para organizar mi correo. Así que ya me vez durante media hora analizando el mail para determinar si tiene más chistes o asuntos laborales con tal de determinar en qué carpeta lo colocaba. Después, empecé a preguntarme si para mí Luis era más amigo o compañero de trabajo. Incluso llegué a valorar retirarle mi amistad (no se puede mezclar lo personal con lo profesional) todo con tal de zanjar el asunto. Al final me abrí una cuenta en gmail y ahora utilizo tags en lugar de carpetas: los mensajes de Luis, que no puede evitar mandar chistes en medio de los asuntos del curro, están etiquetados a la vez como personal y profesional... e incluso a veces humor :-p.

A mi me pasa lo mismo: como lo indica tu barra de navegación, soy Gabacho. Así que no puedo votar en España, por mucho que lleve 11 años aquí. Sin embargo puedo votar en Francia, eso aunque no tenga ni puta idea de política francesa - menos aún a nivel regional/local - y, sobre todo, que no tendría que soportar las consecuencias de mi voto. La solución consiste en cambiar de carpeta: si me meto en la de "Nacionalidad Española", todo solucionado. Lo que no puedo, al contrario de mi mail anterior, es copiarme a mi mismo para estar en las 2 carpetas a la vez ya que no hay acuerdo de doble nacionalidad entre Francia y España. Y la gente me pregunta: ¿pero tú que eres? Pues mira: la sangre es franchuta, el corazón es gallego y en cuanto a idioma, lo que más hablo es el frañol.
No soy el único en este tipo de situación: hay muchos ciudadanos que están en una carpeta que no les satisface del todo. O mejor dicho: que está en una subcarpeta cuando no tiene ganas de ser sub de nada ni nadie.

Las carpetas no son sistemas de agrupamiento: son decisiones excluyentes. La gente debería de poder elegir si quiere ser catalana, española, o catalana y española a la vez; pues mira, yo quiero el sistema educativo catalán y la sanidad española. ¿Te parece mucho morro verdad? Pero no eres tú el primero en comprar la carne en Eroski, la Peta-Cola en Carrefour y el champú en Día porque hay una oferta? Yo no quiero que me encasillen y menos aún que me encarpeten: soy una mezcla ponderada no homogénea de múltiples componentes/tags. Esta es mi realidad, no la que la burocracia me manda llevar en el bolsillo bajo forma de DNI. Tengo y tenemos derecho a poder escoger (con la cabeza o con el corazón) la que más nos guste de cada entidad pública. No tenemos porque pertenecer enteros a nadie.
Ya hace tiempo que el modelo vigente, del todo excluyente, de las patrias y las (sub)nacionalidades ha caducado. Las fronteras no son más que cerrojos en la neverra para que el vecino no pueda acceder a ella. El problema es que aún queda mucha gente que sigue con el viejo Outlook en lugar de pasarse a Gmail. Será por lo del "malo conocido". Ya sabemos que los gobernantes sólo admiten los cambios cuando los tienen amontonados delante de las narices; no suelen ser capaces de vaticinar y menos aún anticiparse a las evoluciones de la sociedad. Visitar un poco más la blogocosa desestimados políticos; aquí es donde se está cocinando la sociedad del futuro.

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