jueves, julio 07, 2005

Vergüenza cada vez más ajena.

Como me alegro de ser gallego con acento y no gabacho.

Si no fuera así, me habría muerto de vergüenza después de escuchar las declaraciones de varios integrantes de la candidatura de París 2012; empezando por el periódico deportivo l’Équipe que ya habla de “una enorme sensación de injusticia”, unos tras otros se dedican a NO saber perder. Si algunos como Tony Parker, estrella francesa de la NBA se limitan a sobrentender que “hay algo raro; Ya son tres veces 1992, 2008 2012 que niegan los JJ.OO. a París” subrayando a continuación que “Eso demuestra que el comité es anglosajón, son los ingleses”, otros como un ex campeón olímpico de judo francés (Thierry Rey) sospechan de que “hubo maneras de funcionar algo especiales.”

Pero el primer premio se lo lleva el propio alcalde de París, Bertrand Delanoë al denunciar la actitud de Londres: “No estoy muy seguro de que hayamos competido con los mismas armas, ni el mismo espíritu.” Para mayor claridad, añade a continuación:
“(Martes), mientras subía a mi habitación, había gente saliendo de sucesivas reuniones con el primer ministro (Tony) Blair y el director de la candidatura (de Londres), Sebastián Coe. Yo no lo había visto así; pensaba que bastaba con el mejor dossier y el mejor espíritu (…)”
¡Sí, por supuesto! Y yo pensaba que los políticos cumplían sus promesas electorales. Y Chirac se pegó el viaje de ida y vuelta a Singapur para cumplir con su nuevo trabajo de crítico gastronómico. ¿No?
Seamos razonables: el lobbying puede ser o no ser del gusto de cada uno, es una cuestión de opiniones. Pero negar que se supiera de su existencia después de haberse dedicado a ello (sobre todo siendo alcalde de París, que la política NO es para corderos), es una tomadura de pelo.

Lo dicho: cada día que pasa, estoy más orgulloso de ser menos gabacho.